La psicomotricidad se refiere al control del propio cuerpo, bien al control de piernas, brazos, cabeza y tronco (psicomotricidad gruesa) o al control de manos y dedos (psicomotricidad fina).
La psicomotricidad está muy relacionada con el nivel de maduración del niño. Pero en ocasiones es necesario ejercitarla para que se desarrolle.
Presentamos una lista de ejercicios para estimular aquellos aspectos de la psicomotricidad que sean necesarios, por tanto deben realizarse aquellos que el profesional (orientador, pediatra, tutor...) haya aconsejado.
Estos ejercicios no están pensados para niños con trastornos físicos mayores (por ejemplo, niños con parálisis cerebral), ya que estos niños necesitan una rehabilitación más concreta y realizada por un profesional. Están previstos más bien para niños que necesitan estimular o ejercitar su psicomotricidad y que pueden realizarse por los padres.
Para realizarlos, los padres deben cumplirse dos normas básicas: